Imagina que son las tres de la tarde, hora perfecta para comer, y ves este mensaje:
¿Qué te sugiere? Seguramente te estaría recorriendo por el cuerpo una sensación de calor, tu estómago estará rugiendo más de lo habitual, tus glándulas salivales se habrán puesto en funcionamiento y te estarías relamiendo los labios con una mano en el estómago diciéndote para ti mismo: “tengo un hambre…”
Este fenómeno se produce debido a que tenemos mayor sensibilidad ante aquellas cosas que concuerdan con nuestros intereses, se denomina vigilancia perceptual.
Maslow ideó una pirámide que reúne las necesidades, en su totalidad, de las personas. Aplicado a la publicidad, podemos ayudarnos de esa pirámide para captar la atención y el interés del publico. Aspectos como el sueño, la comida, el sexo, la seguridad, la amistad, confianza, respeto, resolución de problemas son ideales para reflejarlos en la publicidad.
En el primer spot, no se pretende vender un teléfono, trata de proporcionar más horas de sueño, un sueño tranquilo y utiliza este argumento para crear la necesidad en el espectador. En el segundo caso, no vende una hamburguesa sino la calidad y la seguridad del producto para generar confianza. El tercero, no promociona la ciudad de Barcelona, sino la sensación de felicidad, diversión, arte y tranquilidad que aporta la visita a la ciudad.
En general los anuncios no venden productos, sino que apelan a las necesidades del consumidor.
Cuanto más se personalice un mensaje, más llamará la atención:
El contraste de colores junto con golpes de música también llaman la atención: